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Gestión y producción para la escena universitaria:
Festival de Creación Teatral “Alberto Antonio Salgado Barrientos”


Hugo Alberto Leyva Marín
Universidad Autónoma del Estado de México, México


[Recibido: 15/03/2017; aceptado para su publicación: 13/06/2017]


Resumen

El teatro universitario es una herramienta de extensión cultural que permite vincular la creación artística con la sociedad. Sin embargo, las reflexiones en torno a su pertinencia en la sociedad contemporánea son precarias y su futuro como modelo cultural dentro de la universidad no es claro. La pregunta que sostiene este proyecto es: ¿puede el teatro universitario establecerse como un modelo de producción con altos niveles de rentabilidad social? Este artículo analiza la intervención realizada en la ciudad de Toluca, Estado de México, dentro de la Facultad de Humanidades, de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex). En conjunto con la coordinación de la Licenciatura en Artes Teatrales, se gestó y produjo un festival de teatro para celebrar el 30 aniversario de la escuela, con el objetivo de formar público, fomentar la dramaturgia y fortalecer la relación escuela-sociedad. Se incidió durante los procesos de producción para sistematizar la experiencia de los involucrados y crear una fuente confiable de información para el fortalecimiento de futuros proyectos escénicos.


Palabras clave

Producción escénica, teatro, universidad.


University theater management and production:
Festival of theatrical creation "Alberto Antonio Salgado Barrientos"


Abstract

The university theater is a tool of cultural dissemination that allows the linkage between artistic creation and the society. However, reflections on its relevance in contemporary society are precarious, and its future as a cultural model within the University is not clear. The main question of this project is: Can university theater be established as a model of production with high levels of social profitability? This article analyzes the intervention carried out in the city of Toluca, State of Mexico, Mexico, in the Faculty of Humanities of the Autonomous University of the State of Mexico (UAEMex). In collaboration with the coordination of the Bachelor degree in Performing Arts, a festival of theatrical creation was conceived and produced to celebrate the 30th anniversary of the school, with the aim of audience development, fostering of drama and strengthening the school-society relationship. The production processes were studied to systematize the experience of those involved and to create a reliable source of information for the strengthening of future theatrical projects.


Keywords

Stage production, theater, university.

 



Introducción

El papel que la universidad tiene en la sociedad moderna ha sido desde su origen la generación, transmisión y difusión del conocimiento entre la población. Con el paso del tiempo esta tarea se ha modificado para dar respuesta a los cambios sociales, políticos y económicos del mundo.


Como agente transformador ha demostrado ser un importante motor para el desarrollo social gracias a sus programas de extensión y vinculación universitaria. Su alcance hacia la población se ha reforzado mediante el diseño de políticas culturales, programas de difusión y herramientas de divulgación. La universidad ha tomado como una de sus principales actividades el hacer extensivos sus descubrimientos científicos, programas de apoyo social e iniciativas culturales a todos los sectores de la población.


Es importante reconocer que los primeros programas de extensión surgieron como una respuesta para la democratización cultural de los programas universitarios de formación. En estos esfuerzos la cultura se entendía como un bien colectivo que debe ponerse al alcance de los ciudadanos para que la institución no fuera distante con la sociedad que la nutría.


Dentro de estas exigencias y atendiendo las necesidades de una población cada vez más involucrada con la cultura, las instituciones de educación superior incluyeron licenciaturas artísticas dentro de su oferta académica, donde la formación en teatro ha sido una de las más exitosas.


En el plano internacional se encuentran los estudios de grado y posgrado de la Universidad de Chile y la Universidad Pontificia Católica de Chile, así como la Licenciatura en Artes Escénicas de la Universidad Nacional de Costa Rica o la Licenciatura en Teatro de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina.


En México, las principales instituciones públicas incluyen en su oferta educativa una carrera de teatro; además de la Universidad Autónoma del Estado de México con la Licenciatura en Artes Teatrales, los programas de educación superior son diversos, como la Universidad Nacional Autónoma de México con la Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro, la Universidad Veracruzana con la Licenciatura en Teatro o la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla con la Licenciatura en Arte Dramático.


La diversidad cultural en la universidad hace necesario reflexionar sobre las acciones que se están llevando a cabo al interior y al exterior de los muros institucionales, sobre todo porque son las autoridades quienes han observado la importancia del arte y han comenzado a diseñar políticas culturales con mayor cuidado.


Por esta razón, la función de la universidad como agente cultural es un aspecto que debe ser constantemente discutido para que la interrogante sobre qué tanto debe involucrarse en la sociedad pueda ser evaluada en relación con la comunidad que impacta.


La extensión cultural en nuestros días

La extensión universitaria es la función que permite a las instituciones de educación superior vincularse con la sociedad; en consecuencia, es materia de crítica por la importancia que presenta. Una de las actualizaciones de mayor valor es la realizada durante la declaración de Alicante en 2002, donde el concepto para hacer frente a los nuevos tiempos se hace claro:


La universidad, mediante la extensión universitaria, tiene como una de las misiones fundamentales erigirse en promotora de la creación y difusión del pensamiento crítico y del fomento de la cultura entre la comunidad universitaria y la sociedad en su conjunto, para la consecución de una formación integral de la persona en el proceso de educación permanente. Entre sus objetivos se establece la cooperación al desarrollo, la transformación social y cultural, la creación y difusión de hábitos y formas culturales críticas, participativas y solidarias, así como una formación permanente, abierta y plural. Para ello se ha de propiciar la existencia de espacios, estructuras y el desarrollo de todas aquellas acciones que faciliten y promuevan la consecución de dichos objetivos (Alicante, 2002, párrafo 2).


La necesidad de establecer políticas culturales pensadas, abiertas y críticas que permitan el verdadero desarrollo cultural dentro del dinamismo multicultural de una universidad cambiante y en continua evolución, surge de la relevancia que ha tenido la extensión en la sociedad.


Desde esta perspectiva podemos establecer un espacio de diálogo entre la creación artística y la universidad, como un foro de creación y extensión cultural, que no limita sino que amplifica las labores académicas hacia la sociedad, ya que, de acuerdo con el historiador argentino José Luis Romero, “la universidad ha percibido y aceptado las situaciones de cambio, tanto espiritual como social […] ha renunciado a limitar sus funciones a la simple conservación y transmisión del saber tradicional, encaminando sus esfuerzos, en cambio, a la tarea de renovarlo (Romero, 1959, p. 1).


La palabra renovación se convierte en un verbo que acciona los engranajes de la institución para mantenerse fresca y destilar cultura, conocimiento y educación hacia la sociedad. Gran parte de este accionar lo realiza intramuros, en las aulas de clase y centros de investigación donde estudiantes y profesores llevan a cabo sus estudios; pero también las artes se han convertido en la punta de lanza para los programas de extensión.


El teatro y la extensión universitaria

En esta renovación uno de los elementos artísticos que más se han beneficiado es el teatro hecho por estudiantes, quienes tomaron la actividad escénica como una herramienta para externar sus preocupaciones y necesidades. Es así que ha adquirido un espacio especial por su capacidad de ser instrumento crítico y expresivo de la realidad social y política de un país mediante la voz universitaria.


Los jóvenes encuentran en el teatro un ámbito mediante el cual consolidan movimientos y reflexiones que logran cambiar la mirada de las autoridades hacia esta labor; ellos y su entusiasmo permiten que la actividad amateur se profesionalice.


Hay que mencionar que la universidad, al reconocer el crecimiento del arte teatral de manera aficionada entre sus estudiantes, optó por acoger esta disciplina y profesionalizarla desde diversos ángulos para fomentar su crecimiento. Aunado a la formación en programas profesionales, educación continua o publicaciones, algunas instituciones construyeron foros, teatros y espacios alternativos para incrementar su infraestructura cultural.


Así, se hace necesario entender el teatro en la universidad como una actividad profesional dentro de un espacio académico, diferenciado del teatro estudiantil por sus objetivos y modelos de producción, así como las consecuencias que genera en materia de políticas culturales y de impacto social, ya que no se trata de un estilo escénico o de un género dramático sino de la naturaleza de su creación y de la institución que le da cobijo.


El teatro es singular tanto en la forma de hacerse como en la manera en que crea saberes, los cuales se vinculan directamente con la docencia y la transmisión de conocimientos a las futuras generaciones; es claro que nadie puede enseñar a otra persona a ser artista, pero en la formación se investiga cuidadosamente qué profesional del arte es el que se desea gestar y cuál es el discurso que se integra para vincularlos con la sociedad. Es en esta línea donde las licenciaturas de teatro se distinguen para el debate.


Fronteras del teatro universitario

El teatro universitario pertenece a un modelo de producción escénica que se caracteriza por el patrocinio casi total de la institución académica que lo ampara. Marisa de León, reconocida gestora cultural en Latinoamérica, define a este modelo en su libro Espectáculos escénicos como aquel que se lleva a cabo en recintos universitarios: es realizado tanto por estudiantes como por profesionales, quienes combinan repertorios contemporáneos y clásicos (De León, 2013).


El énfasis de esta definición está en que los presupuestos y procedimientos para participar de este modelo son rigurosos y se establecen de acuerdo con las necesidades institucionales, además de que se hace visible la diversidad de propuestas que se pueden incluir; pero no nos habla sobre las necesidades artísticas del teatro universitario o cuál es su importancia para la sociedad.


En la primera lectura, este concepto es generalizador y nos menciona poco sobre los significados; engloba un universo donde todo puede ser teatro universitario siempre y cuando sea realizado al interior o patrocinado por la universidad. El concepto de Marisa de León falla al no reconocer que este tipo de teatro intenta ofrecer un “servicio cultural para mejorar la calidad de vida de estudiantes y profesorado [y que además] están abiertos al público y realmente intentan ejercer un efecto positivo sobre las relaciones entre la ciudad y las aulas” (Cimarro, 1997, p. 62).  


Si el teatro dentro de la institución tiene por objetivo impactar en la sociedad, en consecuencia es necesario establecer la diferencia entre el teatro universitario y el teatro en la universidad, ya que se trata de dos esferas de producción distintas.


En primer lugar, debemos reconocer que el teatro universitario nace del atrevimiento de los jóvenes estudiantes, de su rebeldía y de su necesidad por encontrar nuevas formas de expresión. La actriz Margarita Sanz afirma que “es el único núcleo donde se producen obras de carácter experimental, en el mejor sentido de la palabra; donde se dan a conocer formas nuevas […] y la universidad es el único centro donde se experimenta y hay libertad” (Seligson, 1989, p. 74). El conflicto principal para el estudio del modelo ha sido delimitar el alcance de sus fronteras, porque se generaliza el concepto al grado de incluir cualquier propuesta que se desarrolle en la institución académica.


En segundo término, hay que aceptar que es universitario porque tiene acceso a los presupuestos institucionales que le permiten temporadas estables y elencos más o menos constantes, pero no se trata, esencialmente, de una empresa cultural dedicada a la rentabilidad financiera sino que está encaminada hacia la rentabilidad social.


Su naturaleza es la de un evento comunitario porque el teatro es, en cualquiera de sus modelos, experiencia que acontece en vivo y en relación con el otro al dar paso a un convivio entre actores y espectadores sin que exista un intermediario tecnológico como sí aparece en el cine, en la radio o en la televisión. En palabras del filósofo Jorge Dubbati, “en el teatro se vive con los otros: se establecen vínculos compartidos y vínculos vicarios que multiplican la afectación grupal […] El convivio multiplica la actividad de dar y recibir a partir del encuentro, el diálogo y la mutua estimulación y condicionamiento” (Dubati, 2012, p. 28).


La acción convivial del teatro universitario se presenta principalmente dentro de la comunidad estudiantil y se hace extensiva a la sociedad civil. En el encuentro se disparan los gatillos creativos de los grupos teatrales al presentar ante el público el resultado de sus creaciones, investigación y montajes escénicos, porque el teatro universitario es conocimiento.


En el texto El teatro, festín efímero de Esther Seligson, Octavio Paz apunta a la capacidad comunitaria del modelo y lo presenta de la siguiente manera:


El teatro que vamos a presentar, producto de entusiasmo común, de la labor del equipo, sin “estrellas”, producto auténtico del taller universitario, es, en verdad, teatro popular. Se funda en un gran lenguaje y éste nunca ha sido posible sin pueblo –comunidad referida a quehaceres valiosos, colectividad sin dimensiones– que lo dispare, de abajo a arriba, hasta las manos del espíritu creador. Estamos acostumbrados al lenguaje sórdido, metropolitano, del teatro pequeño burgués: teatro para la masa –para la comunidad desnuda de atributos, mera suma aritmética de sus individuos– que la palabra es ordenada estéril de arriba abajo. El idioma llevado a su expresión más alta vuelve a ser el idioma original, común, comunicable. El idioma con que todos pueden comunicarse y reconocer a los demás. Esta es, ha sido y será la intención primaria del teatro. De ahí su función liberadora y unificante (Paz en Seligson, 1989, p. 23).


El tercer elemento necesario para la delimitación del modelo es reconocer que el actor universitario es un pensador e intelectual específico que, al formarse al interior de un recinto de educación superior, adquiere herramientas que le posibilitan el conocimiento científico para ser aplicadas en su disciplina. El discurso escénico construido por él es consecuencia de los instrumentos de conocimiento traducidos en la praxis teatral y sus producciones no solo se erigen en el plano artístico, sino también en una fuerte base de conocimiento científico para expresar emotivamente representaciones del potencial humano.


En el actor universitario el teatro se piensa como un acontecimiento en un tiempo y espacio determinado tanto por el talento como por la construcción reflexionada. El hecho escénico gana sentido al hacerse presente en el convivio más allá del edificio que lo sostiene, la dramaturgia que le da lenguaje o un evento histórico importante. El teatro universitario se hace potencia como acontecimiento al ser “lo que debe ser comprendido, lo que debe ser querido, lo que debe ser representado en lo que sucede” (Deleuze, 2011, p. 125), en el eterno presente del hecho que no tiene pasado ni futuro y que trasciende su acontecer.


Cuando estos tres elementos se conjugan, es posible establecer las fronteras del teatro universitario para su estudio y comprensión, sin dejar de lado que el modelo resalta los temas de la realidad, los analiza y los regresa mediante el filtro de la escena.


Estos temas provienen de la institución educativa al compartir los principios y necesidades de la universidad. Hay que recordar que el modelo es una herramienta de extensión para que los valores y la misión de la institución académica impacten en la sociedad. La creación de montajes escénicos propositivos, de experimentación y que mantengan vinculación constante con la comunidad, ha demostrado ser un instrumento eficiente para la democratización de la cultura.


El teatro universitario, una aproximación conceptual

El director de teatro Esvón Gamaliel identifica de manera clara dos tipos de teatro al interior de la universidad:


  • Teatro universitario estudiantil. En este segmento encontramos el teatro desarrollado enteramente por estudiantes para un público estudiantil o externo; se trata de alumnos que hacen teatro de manera optativa a sus programas escolares. Busca solamente la exhibición para el desarrollo de la personalidad, expresividad y expansión de conocimientos por parte de los participantes.
  • Teatro universitario profesional. Implica el ejercicio y desarrollo de un arte realizado por especialistas universitarios debidamente academizados con miras a formular marcos teóricos que ofrezcan una visión crítica de la realidad social (Gamaliel, 2001, p. 50).

A esta categorización habría que incluir un tercer tipo de teatro universitario:


  • Teatro en la universidad. Este segmento agrupa las producciones escénicas ajenas a la universidad y sus integrantes que hace uso de la infraestructura cultural universitaria, desarrollándose mediante acuerdos, convocatoria, coproducción, etcétera, y no necesariamente refleja el espíritu institucional de la universidad (Saavedra, 2015).

A partir de estas definiciones realizaremos una segmentación para nuestro estudio y facilitar el tránsito entre conceptos:


  • Teatro universitario. Es aquel producido enteramente por la universidad, ya que guarda relación con los principios y políticas culturales universitarias. Implica el ejercicio y el desarrollo de un producto cultural realizado por especialistas universitarios debidamente academizados con miras a formular marcos teóricos y de investigación que ofrezcan una visión crítica de la realidad social.
  • Teatro en la universidad. Es aquel que se elabora mediante la coproducción con la universidad al depender en gran medida de su infraestructura cultural, llámese teatros, foros, auditorios, etcétera. Este modelo puede desarrollarse sin guardar relación con el discurso oficial y no necesariamente refleja el espíritu institucional de la universidad.
  • Teatro estudiantil. En este segmento está el teatro desarrollado solo por estudiantes para un público estudiantil o externo, con el objetivo de desarrollar la personalidad, la expresividad y la expansión de conocimientos de los participantes que hacen teatro de manera optativa a sus programas escolares.

Mediante esta diferenciación podemos entender que el objetivo del teatro universitario es la generación crítica de discursos que favorezcan el desarrollo cultural de la comunidad y que pretende la formación de un ciudadano responsable mediante la extensión universitaria.


Sin embargo, ofrece posibilidades no solo culturales sino también económicas, necesarias en un mundo contemporáneo donde la lucha por los presupuestos y el fracaso en obtenerlos determina el futuro de los proyectos. Por esta razón, no debe limitarse la aplicación de herramientas que fomenten la recuperación de la inversión en los montajes universitarios.


Teatro universitario en la UAEMex

El teatro en Toluca, Estado de México, tiene la particularidad de ser generado, en su mayoría, en el ámbito universitario ya sea por sus estudiantes, egresados o en sus espacios. Su transformación en un movimiento profesionalizante inició en 1961, cuando se registró una de las primeras obras universitarias orientada a lo profesional, escrita y dirigida por Carlos Olvera, llamada Decadencia, en el Centro de Experimentación Escénica.


A partir de ese momento, la Universidad Autónoma del Estado de México y la Secretaría de Difusión Cultural se embarcaron en una misión titánica que ha tenido frutos, ya que a lo largo del tiempo ha desarrollado una infraestructura cultural importante, siendo el teatro la disciplina artística en la cual se realizan algunas de las mayores inversiones de la institución.


Gracias a las demandas por la profesionalización del arte teatral en la universidad mexiquense, la Licenciatura en Artes Teatrales fue consolidada en 1987 como parte de los programas educativos ofertados por la Facultad de Humanidades, bajo acuerdo de Alberto Saladino, entonces director de la escuela (Nava, 2002). Este hecho demostró la importancia de las licenciaturas artísticas en la UAEMex y el alcance que estaba generando el teatro para la institución.


Esta licenciatura se ha establecido como uno de los centros de formación profesional más importantes en el Estado de México, donde sus estudiantes y egresados han participado en festivales nacionales e internacionales como el Encuentro Nacional de Teatro Popular en Santiago de Chile en 2017 o el Festival Internacional de Teatro de la UNAM en los años 2014, 2015 y 2017.


Sin embargo, después de 30 años de estudios profesionales en la UAEMex, la organización de los proyectos se realiza en ocasiones de manera intuitiva, sin rigor metodológico en el aspecto productivo. Este es un aspecto contrastante ya que el discurso teatral es quizás uno de los más rigurosos desde su dramaturgia hasta su representación.


Por esta razón, la presencia de un festival de creación teatral enfocado en los procesos de producción y en la vinculación del estudiante-actor resultó una oportunidad para acercar a los jóvenes a las distintas etapas de la gestión escénica.


El panorama para el teatro universitario desde este contexto supone la aceptación de múltiples retos porque es necesario superar la falta de presupuesto, de organización y de entrega de resultados, así como introducir elementos que conflictuaron las visiones más tradicionales sobre cómo hacer teatro en la Licenciatura de Artes Teatrales.


Gestión y desarrollo del Festival de Creación Teatral “Alberto Antonio Salgado Barrientos”

El teatro universitario nació dentro de los espacios académicos y es sumamente joven; su origen en Latinoamérica no supera los 80 años, pero es un modelo que se caracteriza por estar integrado y ser promovido, en su mayoría, por estudiantes.


En consecuencia, cualquier trabajo de intervención debiera partir de la experiencia de los organismos veteranos que han realizado proyectos exitosos. Con este fin se decidió retomar el trabajo desarrollado en el Festival de Dramaturgia y Puesta en Escena “Víctor Jara”, realizado por el Departamento de Teatro de la Universidad de Chile (DeTuCh).


El DeTuCh heredó los valores, necesidades y acciones del Teatro Experimental nacido en 1941; este organismo se fundó como la primera compañía representativa de teatro universitario en Latinoamérica. Aunque su crecimiento se vio interrumpido por el golpe de Estado de 1973, la importancia para la Universidad de Chile es fácilmente reconocible por los impactos educativos y artísticos en el país, como la fundación de la escuela de teatro, el trabajo para la educación social, el impulso de la dramaturgia y su innovación escénica.


En este sentido, el Festival “Víctor Jara” pretende lo siguiente:


Con el objetivo de conmemorar la labor artística y social de Víctor Jara, se busca dar a conocer las inquietudes, motivaciones e ideales de los estudiantes de hoy, a través del festival que lleva su nombre, espacio que abre sus puertas a la voz y creación teatral. En esta décima versión se pretende destacar la creatividad y capacidad discursiva de las obras en las áreas de dramaturgia y puesta en escena. También se reconocen las labores de mejor montaje, mejor diseño integral, mejor actriz y mejor actor (Universidad de Chile, 2008).

Este festival suma, para 2016, 17 ediciones anuales, con lo que han generado una importante cantidad de proyectos de gran impacto social con bajos costos de producción.


La iniciativa es sencilla en su diseño, ya que consta de tres etapas: dramaturgia, montaje y temporadas. Durante la primera, los estudiantes envían sus textos a una revisión para que les sean realizadas observaciones de mejora; posteriormente se hace la entrega final y tres obras son las seleccionadas para iniciar su montaje.


El diseño del proyecto de intervención para la Licenciatura en Artes Teatrales de la UAEMex fue inspirado por la iniciativa chilena, ya que el objetivo era reactivar la infraestructura cultural con que cuenta la Facultad de Humanidades, así como fomentar una mayor participación de los estudiantes en montajes abiertos al público.


Si bien el trabajo de contextualización fue amplio, se tenía clara la meta: lograr un festival para los estudiantes que pudiera impactar en la sociedad y en la manera de gestar y producir el teatro universitario.


Fases de gestión

Preproducción

El plan estratégico que se aplicó para renovar los programas de extensión de la licenciatura fue una respuesta a las inquietudes vertidas en la primera reunión de estudiantes y egresados para la celebración del 30º aniversario de la Licenciatura en Artes Teatrales en el año 2015. De esta reunión se generaron cinco ejes rectores que tendrían como consecuencia el desarrollo del festival:


  • Internacionalización. Entendiéndola como la externalización de las actividades académicas y artísticas de los estudiantes de la licenciatura.
  • Actividades académicas. Integran la conformación de un círculo de investigación, intercambio y publicación de las actividades teóricas de la licenciatura.
  • Perspectivas escénicas. Dentro de este eje se fortalecerá la presencia escénica de los trabajos ejecutados por los estudiantes, egresados y maestros dentro de la institución para permitir la socialización del trabajo artístico.
  • Profesionalización. En este eje se encuentra la oportunidad de brindar a los miembros de la comunidad universitaria una actualización continua de las herramientas profesionales para un mejor desenvolvimiento en los proyectos que se emprendan.
  • Retroalimentación histórica. La intención de este apartado rector es la de recoger las experiencias profesionales de egresados, fomentar su participación en las actividades universitarias y recuperar el legado audiovisual de la historia educativa del teatro universitario.

Gracias a la colaboración continua de la coordinación de la escuela (dirigida por el licenciado Adalberto Téllez Gutiérrez y la maestra Blanca Lilia Hernández), fue posible tener acceso a los materiales de papelería, horarios escolares, presencia en las reuniones del consejo académico, evaluación continua y un buen seguimiento del festival en su totalidad.


Alineada a los propósitos del ejemplo chileno y con el objetivo de conmemorar la labor de formación artística de la Licenciatura en Artes Teatrales de la Facultad de Humanidades de la UAEMex, se dio a conocer la convocatoria para el Festival de Creación Teatral “Alberto Antonio Salgado Barrientos”, en octubre de 2016.


Los aspectos que se resaltaron en esta primera edición fueron: a) dar a conocer la creatividad, talento y calidad de los alumnos y egresados de teatro de la institución; b) mediante la apertura de un espacio para la creación teatral se fomentó la producción de dramaturgia por parte de los estudiantes; c) la integración de los egresados en proyectos de montaje con alumnos de alto rendimiento académico.


Para alcanzar los objetivos se diseñó el proyecto en tres etapas:


  • Creación de dramaturgia: corresponde a la recepción y evaluación de obras de escritores mexiquenses; supone el fomento a la producción literaria por parte de la licenciatura para propiciar un discurso local mediante los creadores locales.
  • Montaje de las obras notables: en esta etapa se consolidó la vinculación entre estudiantes y egresados al realizar el proceso de producción escénica y montaje de dos textos elegidos por un comité evaluador.
  • Temporada teatral: en la última etapa se efectuó una pequeña temporada de cuatro funciones por montaje.

Cada uno de estos momentos de gestión implicó el reconocimiento de una realidad incuestionable para el equipo de trabajo: la crisis económica que caracteriza a este modelo de teatro universitario y la falta de presupuesto destinado al desarrollo del festival.


Observar esta característica permite generar estrategias para promover una nueva mirada al contexto de desarrollo y al reciclado de producciones pasadas. En los 30 años de vida de la licenciatura se han generado aproximadamente 60 montajes con una inversión promedio de $70 000, los cuales se destinan para el diseño y la adquisición de vestuario y escenografía.


Sin embargo, estos materiales, después de la temporada, son resguardados en bodegas y utilizados esporádicamente en los exámenes de actuación o donde sea conveniente, pero la mayoría de ellos sufren daños; las escenografías se pudren por filtraciones de agua o exposición a la intemperie y otros simplemente se pierden.


Por esta razón, una de las exigencias del festival era la necesidad de reutilizar los materiales existentes en bodega para incrementar la vida de la inversión financiera realizada en cada producción de la licenciatura.
La crisis económica que presenta la cultura en las instituciones de nuestro país hace necesario implementar estrategias innovadoras que contrarresten la disminución de presupuesto para los proyectos artísticos, ya que la tendencia no es prometedora y pone en riesgo la vida de festivales, compañías representativas y grupos escolares.


Producción

La producción de este festival potencializó su enfoque socioantropológico para generar una mayor vinculación entre el teatro universitario y la comunidad toluqueña. Esta perspectiva, según Donald Getz (2010), centra el papel, significado e impacto del evento en la sociedad y la cultura, con lo cual los textos dramáticos que tuvieron mayor impulso fueron aquellos que criticaban la realidad social contemporánea de la ciudad y el país.


En la primera edición del festival se recibieron cinco textos dramáticos escritos por jóvenes dramaturgos, de los cuales fueron elegidos dos para montaje: “Segundos”, de Yazmín Tapia, egresada de la Licenciatura de Artes Teatrales, y “Un caso más”, de Marisol Sánchez Loredo, estudiante de último año de la misma licenciatura.


La participación de ambas escritoras fue una acción importante, ya que demostró dos visiones contrastantes sobre la creación literaria. “Segundos” es un relato sobre la desvalorización del hombre contemporáneo provocado por la adopción de la tecnología en la vida cotidiana. La obra es conducida por dos niños que tendrán que viajar en el tiempo para encontrar la cura de una enfermedad que afecta a los jóvenes y adultos de su época.


“Un caso más” narra la vida de dos niñas víctimas de secuestro y explotación sexual; los personajes, en un intento por recuperar la libertad, crean un amigo imaginario a partir de sus recuerdos para encontrar el camino a casa. Esta obra es una muestra de la importancia que tiene la escena universitaria para la crítica social y evidencia la urgencia por hacer visibles las problemáticas sociales.




Imagen 1. “Un caso más”. Fotografía tomada por el autor.


Hay que mencionar que la participación para conformar el elenco artístico de los montajes se realizó mediante inscripción voluntaria, lo cual permitió que los equipos se integraran por estudiantes de diversos grados de estudio. El resultado y la convivencia fortalecieron las relaciones de trabajo entre los estudiantes que durante el proceso se convirtieron en compañeros de escena.


De igual manera, la participación de estudiantes egresados en el papel de directores de escena fomentó su retorno a la institución como una manera de revitalizar la relación entre academia y comunidad. La oportunidad de crear un espacio para la investigación de nuevos diseños de iluminación, sonido y escena (debido al precario presupuesto) fue también un paso hacia la renovación estética en la licenciatura.


Es importante mencionar que el teatro universitario es una acción comunitaria que se fortalece mediante el convivio de sus creadores y el intercambio de experiencias. La estudiante-actriz Beatriz Arana confirma esta posibilidad, consecuencia de su participación en el festival:


Creo que todos logramos aprender del otro, escucharnos, compartir algo por muy pequeño que fuera, desde compañeros actores, nuestro director (al cual agradezco los conocimientos brindados que estoy enteramente segura me ayudarán a lo largo de mi carrera y mi desarrollo como creadora), hasta la dramaturga que se prestó para ser parte de este gran pequeño proceso y por permitirnos darle vida a las imágenes de su cabeza. Creo que se logró el objetivo pero también sé que aún no termina y que sí efectivamente debemos buscar más, tratar de explorar cada posibilidad y divertirnos, estar aquí y ahora, a pesar de cualquier circunstancia, así como hacernos cargo del discurso que estamos compartiendo, no banalizar lo que construimos, volverlo el grito de lo que realmente pasa (Arana, B., comunicación personal, 12 de febrero de 2017).


Posproducción

La eficiencia del presupuesto y la revitalización de las relaciones tuvieron como finalidad incrementar la rentabilidad social del proyecto, ya que a pesar de la gran inversión financiera en los montajes académicos, el teatro universitario no tiene una gran cantidad de espectadores frecuentes.


Construir un indicador que haga visible la rentabilidad social de los proyectos universitarios es un aspecto fundamental que debe estar presente en las distintas etapas de desarrollo, ya que nos permitirá reconocer el impacto que se genera y será nuestro principal instrumento de evaluación.


Para efectos del festival, se entendió esta rentabilidad como la capacidad de atraer al mayor número de espectadores posibles con el menor costo de inversión por boleto de entrada. La fórmula aplicada para obtener este indicador observó las siguientes variables:


CU= IF/ET
IF= inversión financiera bruta
ET= espectadores totales
CU= costo unitario


El costo unitario representa el costo económico que tiene la presencia del espectador durante la temporada, en relación con la inversión del productor. Mientras más bajo sea, se alcanzará un mayor índice de rentabilidad social.


El cuadro muestra los resultados obtenidos para la primera edición del festival:


Fuente: elaboración propia con datos de los directores.


Es necesario mencionar que este cuadro no contempla el uso de los espacios de ensayos ni el costo por el funcionamiento de los foros que albergaron el festival, pero incluye la impresión de publicidad, la adquisición de equipo de audio como cables a/v, extensiones eléctricas, etcétera.


Uno de los objetivos alcanzados con respecto a la infraestructura cultural de la Facultad de Humanidades fue utilizar de manera eficiente el soporte técnico del foro “Alberto Antonio Salgado Barrientos” y el gimnasio “Raúl Zermeño”, ya que se mantienen inactivos durante el período de agosto-febrero, cuando se utilizan como salones de clases y espacios para eventos esporádicos.


El festival activó los espacios escénicos durante febrero y marzo de 2017, con lo que se logró una buena aceptación entre la comunidad universitaria de la facultad, se incrementó la oferta teatral y se presentó como una temporada de apertura para los montajes académicos que iniciaron en abril. El teatro universitario es un tema que debe ponerse en la mesa de debate de la gestión cultural institucional, porque es un instrumento de extensión universitaria que se reflexiona poco. La mayoría de las ocasiones encontramos escritos sobre su evolución e historia, pero la dificultad temática es discutir su pertinencia como motor para el desarrollo intelectual, cultural y sensible de la población.


La primera edición del festival de creación teatral resultó una oportunidad para cuestionar el alcance de las acciones culturales universitarias entre la comunidad estudiantil, pero también permitió reconocer el estado actual de los procesos de sistematización escénica que se llevan a cabo en la UAEMex. Otro elemento de importancia es reconocer la experiencia significativa para los estudiantes-actores involucrados. Nadia Ulloa se expresa sobre este punto de la siguiente manera:


Decidí entrar a este proceso viéndolo y tomándolo como una oportunidad de conocer otro tipo de trabajo, otros compañeros de trabajo y sobre todo para una mayor exploración de mi parte en el escenario y una manera de ponerme a prueba sobre qué tan capaz era de poder crear. Estando rodeada de otro tipo de ambiente, me propuse jugar y disfrutar este proceso aunque representó un gran reto; sin embargo, creo que cuando algo no representa un reto en todos los aspectos es porque no se está aprendiendo o bien no está siendo observado desde el punto correcto, así que sí, por donde lo vea fue un gran reto que me encantó haber jugado (Ulloa, N. Comunicación personal, 6 de febrero de 2017).


El teatro universitario es una oportunidad para que las acciones culturales de la institución se exterioricen, además de que refuercen el sentido comunitario y de pertenencia entre los estudiantes y la sociedad civil. Significa también un espacio para valorar los productos culturales surgidos en las licenciaturas artísticas dentro de la universidad. Estos demuestran que son producto de un proceso de investigación y crítica hacia las condiciones sociales de la realidad.


Conclusiones

El teatro universitario es una herramienta de extensión universitaria que necesita cuestionarse de forma constante para que sus objetivos estén alineados a la crítica y reflexión que le dan nacimiento. Además, es necesario recalcar que la separación conceptual entre este modelo y todo aquello que representa teatralmente dentro de la universidad es un conocimiento vital para la investigación escénica.


En este sentido, los festivales universitarios son una plataforma de difusión y divulgación artística que sirven de complemento para la vida cultural tanto de la sociedad como de las agendas culturales donde se insertan. Su potencial reside en que, conforme adquieren reconocimiento, se convierten en instrumentos para el fortalecimiento de la identidad entre la gente que se ve atraída a ellos, de las actividades económicas que surgen de manera satelital y de su propia sustentabilidad como proyecto a largo plazo.


Uno de los mayores retos en la realización de festivales universitarios se traduce en la manera de conciliar un proceso de producción sistematizado, junto con el trabajo creativo libre para fortalecer el impacto de los proyectos escénicos entre la comunidad universitaria. La buena recepción por parte de los espectadores fue considerable al permitir nuevos discursos escénicos basados en obras literarias creadas por sus propios colegas estudiantes.


El teatro universitario se fortalece con la participación estudiantil activa y con la experimentación sobre nuevas formas de comunicación escénica de los jóvenes integrantes de las licenciaturas artísticas.  Por esta razón, es vital generar espacios para que pongan a prueba sus inquietudes y que sean observadas por las autoridades responsables como un ejercicio crítico de reflexión en favor de la formación de nuevos públicos.


Hay que recordar que el espectador existe como un potencial latente que necesita ser atendido por iniciativas de este tipo: nuevas, diferentes y que hable de lo que sucede en la realidad. Es vital explotar el teatro como un recurso didáctico y ofrecer la posibilidad de superar las maneras tradicionales de hacer arte en la universidad, reinventado a los clásicos, generando nuevas dramaturgias, mejores directores y mejores artistas universitarios.


La realidad económica de las instituciones educativas actualmente representa una amenaza a la producción artística, ya que está reduciendo el presupuesto destinado a este tipo de productos. Por tanto, nos encontramos en una coyuntura decisiva sobre la continuidad del arte universitario en la cual existen dos caminos importantes: continuar las maneras tradicionales bajo el mecenazgo de la universidad o iniciar un cambio en el modelo de producción hacia la sustentabilidad.


Los festivales presentan una oportunidad para promover este cambio de modelo, pero también necesitan una revisión interna para constituirlos como actividades viables que en realidad creen lazos de pertenencia entre la comunidad donde se realizan y que los espectadores se sientan integrantes activos; de lo contrario quedarán limitados a ser espectáculos que incrementen las cifras oficiales de resultados sin ningún eco en el futuro.


Referencias

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Córima, Revista de Investigación en Gestión Cultural, año 2, núm. 3, julio-diciembre 2017, es una publicación semestral editada por la Universidad de Guadalajara, a través del Sistema de Universidad Virtual (UDGVirtual). Av. La Paz 2453, Colonia Arcos Sur, CP 44130, Guadalajara, Jalisco, México, tels. +52(33) 3134-2222 y 3268-8888, ext. 18775, http://www.revistascientificas.udg.mx/index.php/corima, corima@udgvirtual.udg.mx. Editor responsable: Mtra. Alicia Zúñiga Llamas. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo:04-2016-090513551100-203, ISSN electrónico: 2448-7694, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor (México). Responsable de la última actualización: Dr. Marco Antonio Chávez Aguayo. Fecha de la última modificación: agosto de 2017, con un tiraje de un ejemplar.