Olvido sin olvido, memoria sin restitución. Ahora, ¿qué arquitectura?

Juan Francisco Ramos Rico

Resumen


1988 es recordado en arquitectura como el año en el cual el Deconstructivismo llegó a la fama. Hubo un simposio sobre en la Tate Gallery de Londres y una muestra en el Museo de Arte Moderna de Nueva York sobre el Deconstructivismo. Mientras que en Londres usaron la palabra “Deconstruccion”, en Nueva York se usó la palabra “Deconstructivismo”. Esto se debió en parte a que en Londres la mayor parte de los expositores relacionó de alguna manera al filósofo francés Jaques Derrida, mientras que en Nueva York muchos negaron totalmente cualquier conexión con Derrida. Mi hipótesis plantea el Deconstructivismo como reacción al Modernismo, como oposición; el principio de una nueva es lo que pone fin a la anterior. Como dice Libeskind, estamos en el periodo Neomodernista, al inicio de algo nuevo, algo grande. Decidí investigar el Deconstructivismo porque me encontraba muy influenciado por este extraño estilo a la hora de diseñar. Mis diseños iban tomando una imagen cada vez más deconstructivista, pero sin que yo entendiera qué se encontraba detrás de esta moda. ¿Por qué diseñaba yo así? Y ¿por qué los arquitectos que admiraba diseñaban así? Yo no quería copiar una imagen y basta; usar el decostructivismo como decoración; lo que quería era comprenderlo. Como imagen me gustaba mucho, pero no era solamente eso. ¿Qué era? ¿Era bueno? Si no comprendo completamente algo, nunca lo voy a poder disfrutar enteramente. Me di cuenta rápidamente que mi objetivo no era para nada fácil. Me sentí un poco identificado y avergonzado un día que leí una entrevista a Frank Gehry donde decía: “Los arquitectos nunca... cuestionaron las cosas. Ellos solamente toman una versión de terceros, la de las agencias publicitarias o de la media. Una versión que toman sin saber nada del original. Algo parecido esta pasando con Warhol: muchos arquitectos mediocres están diseñando arquitectura Pop sin conocer sus orígenes ni de donde procede”. Este comentario me hizo reflexionar; yo no quiero ser uno de esos arquitectos mediocres de los cuales habla Gehry, y por eso me propuse estudiar el tema para poder formular mi propia opinión, y a eso encamino mi artículo, para no repetir lo que escuché de terceros y así poder evaluar lo que es de valor y lo que no.

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